Acababa de llegar hacia escasa horas, Manhattan se veía distinta que hacía 4 años atrás. Ella venía a lo lejos por la 34 y venia hacia mí, no nos conocíamos ni lo haríamos nunca. Cargada de bolsas, rubia, con un abrigo de paño  largo de color verde y unas botas negras con tacón. Nuestros caminos iban a cruzarse, ella me miro y sonrió  y justo cuando estaba a escasos pasos de mí, tropezó. Se dio de bruces contra el suelo, las bolsas amortiguaron algo.

El viaje en avión había sido duro, además había llegado a Manhatan desde el JFK en Metro. Tenía reservada una habitación  en un YMCA en el Midtown, era decente, el chico  que me recibió era más asqueroso que yo un domingo por la mañana, me había recibido en el hall para darme las llaves de lo que durante casi un mes seria mi habitación en La Ciudad.

Una habitación con baño compartido y una ventana sucia con vistas a un Parking, era todo muy encantador. LA cama al menos no era muy incómoda, pero quien quiere estar en una habitación estando en el centro del mundo.

La última vez que visite New York iba acompañado, esta vez tocaba hacerlo solo y no quería quedarme en la habitación.

Lo mejor de volver a estar en Nueva York, era volver a escuchar el ruido, pararte en una esquina, pegarte a una pared, mirar hacia arriba y hacia los lados, cerrar los ojos, respirar profundamente y escuchar el mundo, después puedes abrir los ojos y observarlo.

Pensé que para observar el mundo, rápidamente como ejercicio de síntesis y además con perspectiva , era subir a hasta lo alto del Empire State. Estaba anocheciendo así que me dirigí hacia el edificio con la suerte de no tener que hacer una cola demasiada larga.

En apenas 30 minutos estaba en lo alto de Manhattan con una vista de 360 grados mientras miles de luces iluminaban sueños, decepciones y esperanza en la ciudad que nunca duerme. ME quede un rato allí arriba hasta que empecé a sentir el frio nocturno de noviembre.

Era el momento de caminar de vuelta a mi habitación dando un agradable paseo con la ciudad ya sumida en la noche luminosa que solo es capaz de ofrecerte esta ciudad.

Los textos pertenecientes a a este post pertenecen a los redactados durante 2009 en mi visita a  Manhattan para la realización de un proyecto fotografico. Han sido recuperados, corregidos y modificados de un antiguo blog que publiqué en su día.