Llega el momento de hacer  algo y de dar explicaciones, porque quiero y para quien quiera leerlas. Han sido ya varias las personas que me preguntan por el proyecto que estoy llevando a cabo junto con tres locos valientes.

Hace ya muchos meses, noviembre, cuando a un no conocía a Soubhi pero si había oído hablar de Paloma en boca de Mario, salía con Mario de una exposición de Gervasio en Madrid, la exposición era brutal, el mensaje llegaba claro y directo como una bofetada, el mundo está hecho una puta mierda y hay que  concienciar para cambiarlo, y yo le dije a Mario, ¿Que harías tu si quisieras hacer algo así, como podríamos aportar una pequeña parte desde nuestra experiencia y desde nuestros campos profesionales y lanzar un mensaje?

Paso un tiempo hasta que de repente me encontré embarcado por obra y gracia de Paloma y Mario, junto con Soubhi en esta historia de carácter Quijotesco, porque como manchego me pregunto si vamos a luchar contra molinos, aunque las dudas se me pasan en cuanto miro al equipo.

La gente adecuada en el momento adecuado, dice Paloma.

¿Pero qué vais hacer? Me preguntan. Vamos a mandar un mensaje, queremos mandarlo sin concesiones ni tapujos, basta ya de la indiferencia.  Si, vamos a Grecia, vamos a aportar todo lo que tenemos dentro, todo lo que hemos aprendido y que para ellos será un ínfima parte de lo que esperan o merecen. Voluntarios y refugiados que se juegan la vida, todos los días y como todos, solo tienen una, que vale lo mismo, quizá ahora más, que la tuya.

Vamos a llevar a Miguel Hernández hasta los campos de refugiados en Lesbos, como él hubiera hecho si no le hubieran dejado morir en una cárcel. Como hubiera hecho si fuera contemporáneo de esta desgracia.

Ya bueno, sí, ¿Pero qué te aporta esto a ti, y el esfuerzo y tiempo que vas a tener que dedicarle? Esta es la pregunta más triste, porque preguntarse esto, preguntarme esto, es pasar por alto, que un día, nosotros, nuestros abuelos, nuestro pueblo, dejando a parte ideologías, también fue un pueblo de refugiados. Y que como nosotros ahora, hasta aquí, vinieron personas desde otros países, a darlo todo, incluso la vida por nosotros, por la personas que estaban sufriendo una guerra injusta.

Para terminar, diré que, me he sorprendido, España es un país solidario, sin duda, eso pienso ahora mismo. Me alegra ver como corporaciones como la formada por el Ayuntamiento de Elche nos está ayudando y dando voz a este proyecto. Así como la ciudad ilicitana se ha volcado con este proyecto, particulares y empresarios concienciados que quieren aportar su grano de arena y decir basta ya. O la Plataforma de Ayuda a los Refugiados en Almansa, que está a tope con nosotros.

Desde aquí quiero darles las gracias y espero que otros Ayuntamientos y organizaciones vean que si se quiere, se puede.

Si quieres conocer el proyecto, conocernos a nosotros, puedes visitar la web que hemos creado, donde está todo detallado.
www.vientosdelpueblosirio.es